Un documental reaviva los pedidos para revisar caso de la muerte de cadete boliviano


Alexander Bello Ortiz murió en 2020 por herida de bala. La Policía de Daytona Beach calificó el hecho como suicidio, pero la familia afirma que se trata de un asesinato y hay un sospechoso. Tras un fallo a favor en sala civil, sigue la batalla en el ámbito penal.

Por Jesús Aponte



Fuente: eldeber.com.bo

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La historia de Alexander Bello Ortiz, el joven boliviano cuya muerte por arma de fuego fue inicialmente catalogada como suicidio en Estados Unidos, vuelve a ocupar el centro de la atención mediática tras la difusión de un documental del programa de investigación de Law&Crime. El reportaje, titulado en inglés “Cadet’s Mysterious Death” y difundido en plataformas digitales, reconstruye los últimos momentos de vida del joven y expone una serie de inconsistencias que contradicen la versión oficial sostenida por la Policía de Daytona Beach.

Uno de los elementos más impactantes del documental es la inclusión de imágenes captadas por una cámara de seguridad, en las que se observa a Alexander con vida, sin señales de alteración emocional, minutos antes del hecho que terminaría con su muerte, el 7 de septiembre de 2020, un día después de sufrir la herida mortal. El material audiovisual también recoge fragmentos de audio que evidencian una fuerte discusión y pelea física, previa dentro de la vivienda, donde también se escucha el altercado entre Alex y John, seguido de un disparo. Minutos después, una llamada de su único acompañante, John Burlein, revela una frase inquietante: “No respira, está muerto”.

El reportaje documenta lo que hoy es considerado por la familia y activistas como una cadena de omisiones graves en el proceso investigativo, como la falta de preservación de la escena del hecho, la ausencia de pruebas forenses clave, como el análisis de residuos de disparo o prueba de guantelete, la no realización de interrogatorios inmediatos al principal involucrado y la manipulación del lugar antes de la llegada de la Policía.

Estas irregularidades, expuestas en el documental, refuerzan la tesis de que el caso no fue investigado con el rigor necesario.

Victoria con fallo en lo civil

En diciembre de 2024, una Corte Federal en Orlando emitió un fallo civil unánime de ocho magistrados que marcó un punto de inflexión: determinó responsabilidades u homicidio con intencionalidad y otorgó una compensación simbólica a la madre de la víctima, Lourdes Ortiz, algo que no se ha pagado.

Pese a esta decisión judicial, considerada histórica, el caso no ha avanzado en el ámbito penal.

Los responsables continúan en libertad, y el principal, John Burlein, está libre.

El documental también recoge la incansable lucha de Lourdes Ortiz, quien junto a su esposo Harold Dolph y su entorno, ha llevado el caso a espacios públicos y organismos internacionales, denunciando no solo la muerte de su hijo, sino lo que consideran una grave falla del sistema policial y  judicial.

Las protestas frente a instituciones emblemáticas y la difusión del caso en medios han convertido la historia de Alexander en un símbolo de resistencia contra la impunidad dentro de la comunidad latina.

La League of United Latin American Citizens (LULAC), una de las entidades de derechos civiles más influyentes de la comunidad latina en este país, ha expresado su preocupación por las irregularidades en la investigación y ha enviado comunicaciones formales solicitando una revisión.

El pronunciamiento de LULAC refuerza la denuncia de la familia y también coloca el caso en una dimensión más amplia: pide transparencia y equidad en la administración de justicia en casos que involucran a miembros de la comunidad latina.

La publicación del reportaje logró reponer la atención mediática sobre este caso.