Especialistas consideran que la información será clave para diseñar políticas públicas y entender las brechas que existen entre pequeños y grandes productores, además de cuánto cambió la actividad agrícola.
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“Así como existen censos de población y vivienda, también existe en todo el mundo y también en Bolivia la aplicación de censos agropecuarios, que es el levantamiento de información orientado a abarcar a todas las unidades productivas agropecuarias que existen en el país, a objeto de conocer las características de la producción”, explicó el investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), Enrique Ormachea.
De acuerdo con la información del Instituto Nacional de Estadística (INE) presentada a diferentes actores, el nuevo censo contemplará secciones como: ubicación geográfica de la unidad productiva agropecuaria, características del productor, uso del suelo por parcela, prácticas agrícolas aplicadas, la tenencia de equipos o maquinaria, el acceso a fuentes de agua para riego y consumo animal, si se aplican prácticas ambientales, entre otras temáticas.
Bolivia realizó anteriormente censos agropecuarios en 1950, 1984 y 2013. La primera encuesta mostró que predominaba un sistema agrario semifeudal, antes de la reforma agraria. En el segundo censo la información del departamento paceño se limitó solo a las provincias Franz Tamayo y Abel Iturralde. En 2013 se informó que solo tres departamentos alcanzaron el 100% de cobertura: Pando, Potosí y Oruro.
El excoordinador nacional del INE para el Censo Agropecuario, Camilo Morales, informó anteriormente que se proyectó un financiamiento aproximado de $us 40 millones para el nuevo censo agropecuario, con créditos del BID y FONPLATA.
Para qué sirven los datos
El decano de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), Juan Carlos Álvarez, señaló que el censo permitirá obtener información actualizada sobre las condiciones del agro y servirá para la elaboración de políticas públicas orientadas al sector.
“De la información que se saque en este censo sabremos cómo están los agricultores, qué necesitan, y en base a eso ya el gobierno trabajará con el planteamiento de nuevas políticas del Estado para tratar de ayudar y aumentar los rendimientos”, subrayó Álvarez.
Por su parte, Ormachea remarcó que sin la actualización de datos, Bolivia seguirá trabajando con estimaciones generales sobre producción, rendimiento y superficie cultivada.
“Normalmente los censos agropecuarios deberían ser hechos cada 10 años, igual que los censos de población. Lamentablemente en el país esto no se ha dado”, indicó al señalar las brechas de tiempo que no cumplen con las recomendaciones internacionales.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda que los censos agropecuarios se realicen cada 10 años, con el fin de mantener información actualizada sobre producción, uso de tierras, tecnología, empleo rural y condiciones del sector.
Entre los aspectos que no deberían faltar en el cuarto censo agropecuario, Álvarez destacó la información sobre maquinaria, tecnología y uso de agroquímicos, debido a las marcadas diferencias entre pequeños, medianos y grandes productores.
Señaló que muchos agricultores pequeños aún dependen del alquiler de tractores y equipos, mientras que las grandes empresas utilizan maquinaria de precisión, drones e imágenes satelitales, lo que influye directamente en los niveles de productividad.
Por su parte, Ormachea remarcó la importancia de incluir también datos sobre fuerza laboral y migración temporal de trabajadores. Explicó que el sector agropecuario moviliza mano de obra entre distintas regiones del país durante las épocas de cosecha. Considera fundamental conocer qué tipo de empleo genera el agro, cuánta fuerza de trabajo demanda y cuáles son sus condiciones.
Censo Experimental
En la etapa precensal, el INE proyectó un censo agropecuario experimental en seis municipios del país: Caranavi y Huatajata, en La Paz; Magdalena, en Beni; Uriondo, en Tarija; Villa Vaca Guzmán, en Chuquisaca; y Fernández Alonso, en Santa Cruz. La prueba debía desarrollarse entre septiembre y octubre con el objetivo de validar metodologías, cuestionarios y herramientas operativas rumbo al Censo Agropecuario 2026.
El INE informó que una comisión de la FAO acompañó la evaluación del operativo de campo en el municipio cruceño de Fernández Alonso, donde el censo experimental se ejecutó entre el 18 de septiembre y el 11 de octubre.
De momento, el INE mantiene reserva sobre la fecha del operativo y las razones de la demora, en varias oportunidades EL DEBER solicitó información al respecto, sin una respuesta favorable.
