El geólogo insistió en que los trabajos deben ejecutarse gradualmente, en función de la dureza que adquiera el terreno, y siempre con la participación activa de la ciudadanía.
eju.tv / Video: Radio Fides
El geólogo Gregorio Arando, de la Universidad Autónoma Tomás Frías, lanzó hoy (30) una advertencia que trasciende lo técnico: la preservación del Cerro Rico de Potosí exige una intervención integral que combine la suspensión inmediata de la actividad minera, trabajos estructurales de sostenimiento y la conformación de un equipo multidisciplinario que incluya no solo ingenieros y geólogos, sino también científicos sociales y abogados, ante el riesgo inminente de colapso de la emblemática montaña.
«Lo importante sería hacer parar todo el trabajo y luego (realizar) trabajos de sostenimiento, para que no se pueda hundir, pero es un problema antes que nada social, creo. Entonces es importante que toda entidad entre en ese tipo de trabajo, para dejar en paz nuestro Cerro Rico. Deberían entrar, aparte de geología, la parte de los intereses sociales, abogados. O sea, todo un gran conjunto de gente, y aparte bajo el consentimiento y la preocupación de la ciudadanía,» detalló el geólogo, al explicar que el conflicto del cerro no puede resolverse solo con obras de ingeniería sin atender las dimensiones sociales y legales que lo envuelven.

Arando propuso un plan de sostenimiento gradual que comience desde la base del cerro, con inyecciones de machones de cemento para ir consolidando el terreno de abajo hacia arriba, y advirtió que los rellenos superficiales han fracasado en el pasado.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
«Lo que yo he visto alguna vez, un relleno así, como he visto, cemento como esa, es una losa, pero al poco tiempo eso se ha ido cayendo. No es un relleno, digamos, que se tiene que poner, sino tiene que ser un poco más estructural,» explicó el experto, al subrayar la necesidad de una ingeniería de fondo que garantice la estabilidad del cerro a largo plazo.
El geólogo insistió en que los trabajos deben ejecutarse gradualmente, en función de la dureza que adquiera el terreno, y siempre con la participación activa de la ciudadanía.
«Tal vez en función a esa dureza que se le da al cerro, entonces sí tratar de rellenar, para cumplir con eso de que mantenga siempre la parte de la estructura cónica,» afirmó Arando, al tiempo que reiteró que cualquier intervención debe ser consensuada y monitoreada por las comunidades y los actores involucrados, porque el Cerro Rico no es solo un problema geológico, sino el símbolo de una identidad cultural y productiva que exige ser preservada con responsabilidad colectiva.