Especialistas plantean obras hídricas y regulación para evitar la pérdida definitiva del segundo lago más grande de Bolivia.
Fuente: Red Uno
Ximena Rodriguez
En el marco del Día Mundial de los Lagos, la devastadora sequía del Poopó mantiene en vilo a las comunidades locales. El subdirector del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), Limbert Sánchez Choque, afirmó que “si no vamos a salvar el 100% del lago Poopó, tendríamos como meta salvar por lo menos el 50% del lago”.
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Un ciclo crítico de sequías
Sánchez Choque explicó que el embalse se ha secado casi por completo en múltiples ocasiones, recordando que “ya el año 2018, el 2021 y también el 2023, nuevamente el lago se secó completamente”.
Tras una leve mejora por lluvias pasadas, el especialista aclaró que hoy apenas bordea un 30% de superficie y señaló que “es como un plato hondo que debería ser un lago, prácticamente ahora vemos un plato plano”.
La sobreexplotación del río Desaguadero por riego y minería, sumada a la evaporación altiplánica, acelera la crisis. Sánchez Choque alertó sobre la poca profundidad actual del agua advirtiendo que “cuando menos profunda es el agua, los niveles de evaporación son mucho más fuertes en nuestro lago Poopó”.
Estrategias para la recuperación
Frente al sombrío panorama, el especialista insiste en ejecutar un plan director con dragados, infraestructura hídrica y regulación ambiental.
“Una cosa muy importante es que no podemos renunciar si ahora el lago se seca”, afirmó Sánchez Choque, asegurando con firmeza que “eso es factible, sí es posible”.
El deterioro ambiental cortó de raíz la pesca y recolección tradicional de los urus en asentamientos como Puñaca Tinta María, Villanique y Llapallapani, forzando la migración juvenil. Dado que su concepción de hogar estaba ligada al agua, los comunarios no demandaron grandes extensiones en el saneamiento agrario y hoy claman por tierras para cultivar.
Memoria viva y fe ancestral
El comunario Erasmo Suma Flores reflejó el impacto emocional al recordar la biodiversidad perdida expresando que “siento una tristeza que se haya desaparecido mi lago. Antes vivía con el lago; ahora ya no hay nada”.
Paralelamente, los jóvenes han levantado un museo rústico con aves disecadas donde el comunario Abdón Choque reafirma la resistencia cultural proclamando que “el mensaje que nos queremos dar es que los urus existen”.
