La diputada Bilbao consideró que uno de los errores del excomandante fue emitir criterios sobre procesos judiciales y órdenes de aprehensión que, a su criterio, no correspondían a sus atribuciones como jefe policial.
eju.tv / Video: Radio Fides
Diputados del oficialismo y de la oposición cuestionaron la gestión del excomandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, a quien calificaron de «pésima» y señalaron por presuntas deficiencias en la lucha contra el narcotráfico, el crimen y el sicariato. Los legisladores también plantearon la necesidad de una reestructuración de la institución del orden.
La posición de los asambleístas se conoció este lunes, luego de que se informó que Sokol dejó el cargo de comandante general de la Policía Boliviana, función que desempeñaba desde el 28 de noviembre de 2025, cuando fue designado por disposición del presidente del Estado.
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Al respecto, el diputado de Libre, Edgar Zegarra, calificó como «mala y pésima» la gestión de Sokol y cuestionó su desempeño frente a la institución policial. «Fue llena de oscuridades en corrupción. Además de eso, de la incapacidad que ha tenido él de no poder combatir contra el narcotráfico, el terrorismo y el sicariato», consideró el legislador.
Zegarra sostuvo que el exjefe policial «se aplazó» en la lucha contra estos delitos y consideró que la Policía requiere cambios para mejorar su capacidad de respuesta frente a la delincuencia y el crimen organizado.
Por su parte, la diputada del oficialismo Claudia Bilbao también cuestionó la gestión de Sokol, aunque centró sus observaciones en algunas de sus declaraciones y actuaciones durante el ejercicio de sus funciones.
Bilbao consideró que uno de los errores del excomandante fue emitir criterios sobre procesos judiciales y órdenes de aprehensión que, a su criterio, no correspondían a sus atribuciones como jefe policial. «Por más abogado que sea, él no tiene por qué determinar un proceso, y ese ha sido, creo, un error», sostuvo la legisladora.
Sokol permaneció aproximadamente nueve meses al frente de la Policía Boliviana. Durante su gestión tuvo a su cargo las operaciones de seguridad y resguardo del orden público durante los 53 días de bloqueos registrados entre mayo y junio, protagonizados por sectores de la COB, campesinos y grupos afines al evismo, que demandaban cambios en las políticas del Gobierno. Su salida se produce momento en el que enfrenta un proceso judicial relacionado con el denominado caso «audios filtrados», impulsado por el vicepresidente Edmand Lara.
Tras la salida del general, ambos legisladores coincidieron en que el cambio de mando debería estar acompañado por una revisión de la estructura y el funcionamiento de la institución policial, con el objetivo de fortalecer la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y otros delitos de alto impacto.
