La urgencia de institucionalidad democrática


El gobierno del presidente Rodrigo Paz está sirviendo para poner a prueba la gobernabilidad democrática. La expectativa que se instaló luego de su posesión, está claro, no correspondió a las respuestas que se están produciendo. Una combinación entre desorganización, ausencia de cuadros y falta de disciplina burocrática, se sumaron a 4 situaciones sobrevinientes que complejizaron el escenario.

La ruptura con el vicepresidente Lara; la aparición de errores, fallas y conductas delincuenciales; la pesadez en la toma de decisiones administrativas y la ausencia de una mayoría parlamentaria estable para enfrentar legislativamente la crisis, aumentaron las dificultades que se sumaron a la ausencia de dólares y combustible.



La Ciencia Política básica pone como condición de gobernabilidad la legitimidad de origen y la legitimidad de ejercicio. La primera se logra con el voto; la segunda, con la administración del aparato público que llega hasta el uso de la violencia legal. Max Weber señala que la autoridad es la probabilidad de que un mandato específico sea obedecido no solo por la fuerza, sino porque el titular ejerce el poder de manera válida y justa.

En una sociedad como la boliviana, en la que todos los índices señalan que el 80% de la economía es informal, aumentan naturalmente las dificultades, liberando los controles para que la gente busque sus propias soluciones, mientras se estrangula a la economía formal en el ejercicio de su capacidad de generación de excedente.

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¿Cuánto tiempo se puede vivir en esta situación? Cuando luego de 9 meses el gobierno no logra ocupar los espacios básicos de representación (interna e internacionalmente), se deja en evidencia otra dificultad que seguirá aumentando los problemas. Tenemos soluciones “a la boliviana” en el ámbito parlamentario con la posible creación de una bancada de “renovación nacional” que reúna diputados y senadores liberados de sus mandatos políticos y le dé un soporte al ejecutivo en sus necesidades legales. No necesito decir cuáles pueden ser las condiciones para lograr este nuevo orden, lo mismo como ha sido denunciado con las dirigencias sociales en los últimos conflictos; se superaron las movilizaciones a costa de un mayor debilitamiento de la transparencia en la representación ciudadana.

Este diagnóstico obliga a definir acciones de urgencia democrática frente al futuro: tenemos que recuperar el debate político e ideológico y trabajar a marchas forzadas en la construcción de una democracia sólida y eficaz, que acompañe las ansias de dignidad de la ciudadanía que trabaja de manera cotidiana. Este es el momento de la irrupción de ideas, propuestas y liderazgos empáticos, comprometidos y capaces de ser parte de la gente. Los cambios mundiales de la economía y la política, y el impacto que ello tiene sobre nosotros, no será posible enfrentarlos con improvisación, chambonería y buena voluntad.