La ONU identifica redes que llevan extranjeros al frente ruso y Bolivia registra 34 casos


Una comisión especial e independiente de Naciones Unidas investiga este tipo de reclutamientos en todo el mundo. El canciller Héctor Huanca informó que cinco ciudadanos bolivianos ya fueron repatriados hasta este fin de semana.

La ONU identifica redes que llevan extranjeros al frente ruso y Bolivia registra 34 casos

En julio, dos combatientes cruceños que fueron al frente ruso fueron velados simbólicamente porque se presume que murieron en combate/Foto: APG

 



Fuente: El DEBER

Por Mauricio Quiroz Terán

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La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania expresó su preocupación por el reclutamiento de ciudadanos extranjeros —entre ellos de Bolivia— para combatir en la guerra y concentró sus pesquisas en quienes terminaron incorporados a las fuerzas rusas con engaño o coerción.
En una actualización presentada por su presidente, Erik Møse, la Comisión señala que extranjeros “fueron atraídos por redes de agentes e intermediarios que les ofrecieron empleos civiles bien remunerados”, además de facilitarles pasajes y visas. Ya en Rusia, muchos fueron obligados a firmar contratos con el Ministerio de Defensa sin comprender el idioma ni las condiciones y luego enviados al frente.

Horas antes, el canciller Héctor Huanca informó a EL DEBER que la Cancillería registró 34 solicitudes de asistencia consular de bolivianos vinculados al conflicto. “A partir de estos casos, se activaron gestiones diplomáticas y consulares ante las autoridades de ambos países para la ubicación, protección y desvinculación de nuestros connacionales”, explicó el jefe de la diplomacia.

Huanca señaló además que “cinco bolivianos fueron repatriados”. Indicó que la Cancillería asistió a las familias para conocer la situación de sus parientes, facilitar su ubicación y apoyar la desvinculación y el retorno. Añadió que el trabajo respeta la confidencialidad de cada caso y que continúan gestiones sobre expedientes en verificación.

La Comisión de la ONU constató que varios reclutados murieron al entrar en combate, desaparecieron, resultaron heridos o fueron capturados por fuerzas ucranianas. Sus familias quedaron buscando información desde sus países y, según el organismo, los agentes que gestionaron los viajes suelen bloquear sus llamadas. Naciones Unidas advirtió sobre daños físicos y psicológicos a las víctimas y sus familias.

Los documentos aún no desglosan los países latinoamericanos afectados, pero el patrón descrito coincide con casos investigados en el país. La Fiscalía informó que hay cuatro investigaciones por trata de personas con fines de reclutamiento para conflictos bélicos, abiertas en Santa Cruz, Tarija y Beni, con hasta 31 posibles víctimas. El cuaderno cruceño reunía hasta agosto a unas 16 personas identificadas.

Ha habido un engaño (…). Se han aprovechado de la situación económica por la que atraviesan estas familias”, afirmó la fiscal Giovana Castro. Las investigaciones reconstruyeron ofertas de albañilería, seguridad y otros empleos, viajes financiados, visitas culturales en Rusia y contratos en ruso antes del traslado a unidades militares.

No todos los bolivianos llegaron a Rusia bajo las mismas circunstancias. EL DEBER conoció casos de jóvenes que sabían que viajaban para incorporarse a una confrontación bélica y otros que denunciaron falsas ofertas laborales. El informe de avance la ONU establece que algunos extranjeros se incorporaron voluntariamente a las fuerzas militares de Rusia o Ucrania. A principios de mes, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado recibió un informe de la Cancillería que debe analizarlo bajo reserva.

El caso adquirió dimensión pública en julio en Santa Cruz cuando familiares de Iván V. y José María S. instalaron un velatorio simbólico sin contar con sus restos, tras recibir versiones sobre sus presuntas muertes en combate. En Rincón de Palometas, otras familias denunciaron que sus parientes viajaron por trabajo y luego comunicaron que eran enviados a la guerra.

A inicios de septiembre, un joven que pidió reserva sobre su nombre arribó a Viru Viru con asistencia oficial después de viajar a Rusia por una oferta laboral y terminar como combatiente. EL DEBER conoció además que otras repatriaciones fueron realizadas con apoyo internacional, mediante gestiones de la Cancillería y bajo discreción a pedido de las familias afectadas.

Los documentos revisados dan cuenta de notas diplomáticas, misiones consulares y reuniones con autoridades rusas para gestionar información, protección y retornos.

Rusia rechazó cualquier responsabilidad oficial. El 14 de julio, su Embajada en Bolivia negó “de manera rotunda” vínculos con el reclutamiento y afirmó que tampoco mantenía relación con personas u organizaciones dedicadas a esa actividad. Un día después, el embajador Dmitry Vérchenko declaró: “No sabemos nada de este sistema de reclutamiento” y sostuvo que los órganos gubernamentales rusos no estaban involucrados en el reclutamiento de ciudadanos bolivianos.

En julio, dos combatientes cruceños que fueron al frente ruso fueron velados simbólicamente porque se presume que murieron en combate

El informe final sobre la captación de combatientes se conocerá en octubre

La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania presentará en octubre ante el 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU los resultados de sus pesquisas sobre el reclutamiento de extranjeros para combatir en la guerra.

El organismo fue creado por el Consejo de Derechos Humanos el 4 de marzo de 2022, tras la invasión rusa, para investigar violaciones de derechos humanos, del derecho internacional humanitario y posibles crímenes relacionados con el conflicto. El reclutamiento extranjero se convirtió posteriormente en una de sus líneas específicas de investigación que se fortaleció especialmente este año ante la denuncia de varios países

El fenómeno alcanza a ciudadanos de América Latina y otros continentes. Un caso distinto es Corea del Norte: sus soldados fueron desplegados junto a fuerzas rusas dentro de una cooperación estatal respaldada por el tratado de asistencia mutua firmado entre Moscú y Pyongyang, por lo que no corresponde equipararlos con quienes fueron captados por intermediarios privados que se desplazaron especialmente en América Latina. En el caso de Bolivia, hay una causa judicial abierta.