Cristiano Ronaldo se expone a una sanción que podría ir de uno a tres meses fuera del equipo tras abandonar la concentración de manera repentina por sus cruces con el entrenador, Jorge Jesus.
Mientras la Comisión de Instrucción Disciplinaria de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) resuelve el expediente abierto en su contra, el goleador se encuentra suspendido de forma preventiva.
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El conflicto estalló el pasado 30 de septiembre. Fastidioso por no haber sumado ni un solo minuto en el triunfo 2-1 ante Noruega en Oslo, y haber calentado durante casi todo el segundo tiempo, el Bicho armó las valijas y dejó la concentración.
El artículo 160 del reglamento disciplinario prevé penas de uno a seis meses de suspensión, pero el pedido de disculpas público que hizo el delantero le reduciría el margen del castigo a un máximo de tres meses.
“No soy un jugador cualquiera, soy el capitán del equipo y eso constituye una circunstancia agravante. Ya pedí perdón, pero sé que las actitudes deben tener consecuencias”, reconoció CR7 en un extenso escrito en sus redes sociales.
Dado que la suspensión preventiva rige desde el día en que dejó el plantel, en Portugal especulan con que, si le aplican la sanción mínima, Cristiano podría estar de vuelta para la fecha FIFA de noviembre.

A pesar de la situación y del expediente en curso, el clima de retorno parece favorable. Tanto el técnico, Jorge Jesus, como el presidente de la FPF, Pedro Proenca, le dejaron las puertas abiertas para cuando cumpla la sanción.
De hecho, las redes oficiales de la Selección lusa volvieron a ponderarlo este lunes tras su gol con el Al Nassr, dejando en claro que todos en Portugal sueñan con volver a juntarse en la próxima fecha.
El antecedente de Ricardo Carvalho
El caso de Cristiano Ronaldo revivió un antecedente picante dentro del combinado portugués. En 2011, el marcador central Ricardo Carvalho plantó a la Selección antes de un partido por un choque con el por entonces DT, Paulo Bento, y la Federación le aplicó un durísimo castigo de un año de suspensión.
Curiosamente, en aquel momento un joven Cristiano fue impiadoso con su compañero: “Nadie tiene un puesto asegurado en la selección. El que sea mejor, ese es el que jugará”, había disparado.

