A esta altura del partido, quedan pocas dudas de que la campaña electoral de Carlos Mesa no es mala sino pésima, habiendo pasando en las encuestas de un 39% en diciembre de 2018 a una intención de voto del 22% en agosto de 2019.Evidentemente, en gran medida esta caída abrupta se produjo por debilidades propias del candidato, signado por la bipolaridad discursiva, la incapacidad para la transparencia, su aversión manifiesta hacia ciertas regiones del país y la soberbia autocrática en el manejo interno de su fuerza política.Pero tan cierto como esto es que sus principales estrategas son también responsables por exponer esas debilidades. Entre éstos hay que nombrar, sobre todo, al jefe de campaña Ricardo Paz Ballivián, cuyo paso por el espectro político nacional ha dejado una larga estela de rotundas derrotas y hasta la destrucción completa de un partido.Con esto último hacemos referencia, claro, a su participación en Conciencia de Patria (Condepa), fuerza en la que ejerció como diputado y en la que terminó protagonizando un culebrón de ribetes trágicos, donde las traiciones personales parecen haber inducido el prematuro deceso del “Compadre” Palenque. Ese fue su primer paso en el populismo, término del que reniega pero que encaja bien con varias de las opciones políticas por las que ha transitado, incluyendo al mesismo actual, definido por Carlos Valverde como un “masismo light”.En ese escoramiento hacia el populismo tienen que ver, sin duda, sus preferencias ideológicas, que lo han llevado a alabar al cómplice de Nicolás Maduro, José Luis Rodríguez Zapatero, de quien dijo que era “un gobernante serio” que “tiene el coraje de actuar siempre con la verdad”. Preferencias que también lo llevaron a vaticinar, el año pasado, la victoria del candidato petista Fernando Haddad en la segunda vuelta del Brasil, yerro que confirma sus limitaciones como analista político.Durante la fallida presidencia de Carlos Mesa (2003-2005), Paz Ballivián se desempeñó como Coordinador Nacional para la Asamblea Constituyente, cargo en el que alimentó la confrontación del gobierno central contra Santa Cruz, llegando a tratar de descalificar al movimiento autonomista como separatismo o de boicot contra la Constituyente.Esto ocasionó que el Comité Pro Santa Cruz pidiera su remoción, definiéndolo como un “personaje oscuro” y un “manipulador anticruceño”.Recientemente, en esta campaña 2019, Paz Ballivián volvió a las andadas, intentando atribuir falsamente la Ley del IDH a su jefe Carlos Mesa, cuando consta en los archivos históricos que esa norma fue gestionada y promulgada por Hormando Vaca Diez.También en el marco de la carrera electoral actual sus viejas traiciones parecen estar pasándole factura. Quien se ha encargado de recordarlas es Carlos Palenque Monroy, hijo del fundador de Condepa, afirmando que “la campaña de Mesa está manchada desde un inicio por un personaje nefasto”, en clara alusión al estratega de marras.Todo indica que el “Mago Tusam”, como se autodefine Paz Ballivián en su muro de Facebook de Xtrategiapolitica, no pasa de ser un eterno aprendiz de brujo que conduce a sus asesorados hacia la inexorable derrota y, de allí, a la nada política.