El antropólogo italiano Cesar Lombroso describió en 1835 al criminal nato como aquella persona que no tiene sentimientos de bondad y que puede cometer delitos cuando se le presente la oportunidad y por eso actúa sin piedad. Quien diría que hoy, en 2026, en tiempos de redes sociales e Inteligencia Artificial, en un juicio histórico celebrado en Los Angeles, Estados Unidos, contra las grandes tecnológicas Meta y Google se vuelto a hablar de atentados diarios sin misericordia contra la vida por medio de la existencia de “algoritmos asesinos”.
Una mujer de 20 años, identificada en la demanda civil como K.G.M., presentó la demanda contra Meta, la empresa matriz de Instagram, y Google, Til Tok y de Alphabet, propietaria de YouTube, tras comenzar a usarlas cuando tenía menos de 10 años.
Según los documentos judiciales, la mujer afirma que se volvió adicta a las redes sociales durante su infancia y que, como consecuencia, sufre depresión, problemas de autoestima, ansiedad y pensamientos suicidas que la han llevado varias veces a intentar quitarse la vida. La querella legal apunta al diseño de las plataformas que tienen como objetivo captar la atención de los usuarios creando una dependencia.
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En la selección del jurado, Mark Lanier, abogado de KGM, asegura que podría aportar pruebas que demuestran que Instagram y YouTube crearon ciertas características de diseño… para mantener a usuarios jóvenes como su cliente “enganchados el mayor tiempo posible”, de acuerdo con información citada por CNN.
“Son algoritmos asesinos” han dicho otros demandantes, 1500 en total, que se han sumado a la denuncia de la joven acusando la existencia de asesinos silenciosos que conviven con nosotros en las redes sociales.
El abogado describió Instagram como un «feed infinito» de las «vidas filtradas» de las personas, donde los usuarios «pasan el tiempo esperando la validación social». Y de YouTube dijo que «reproduce el siguiente vídeo antes de que puedas decidir detenerlo», utilizando un algoritmo «que aprende lo que te mantiene viendo y te ofrece más de lo mismo, lo busques o no», afirmó.
El juicio está siendo seguido con gran interés, ya que podría sentar un precedente legal sobre si las empresas de redes sociales diseñaron deliberadamente sus plataformas para enganchar a niños demasiado vulnerables como para apartar la mirada.
Se trata de un proceso emblemático, ya que su resultado podría marcar la pauta para una oleada de litigios similares en todo Estados Unidos que han comenzado con otras demandas similares. En el primero de ellos, en 1988, Microsoft, la multinacional norteamericana fundada por Bill Gate, fue acusada de tener el monopolio de Internet y de generar mas de $us100 mil millones anuales, la Corte falló en su contra permitiendo la entrada de nuevos actores como Chrome, Safari y Firefox, que fueron combustible para el crecimiento de Google, Apple y Mozilla, según Wikipedia
Porque se juegan millones de dólares. En el 2014, Facebook, propiedad del programador, magnate empresario estadounidense de 41 años, Mark Zuckerberg, compró la red social, WhatsApp por $us.19 mil millones en efectivo .
Este 18 de febrero, Zuckerberg negó que Meta diseñe sus productos para “enganchar” deliberadamente a menores y defendió que los objetivos de crecimiento apuntan a ofrecer “utilidad”, no adicción, según reportes del proceso. Según la revista Forbes, tiene una fortuna de $us.200 mil millones.
El tema ha provocado reacciones. Australia ha prohibido las plataformas TikTok, Instagram, X o Facebook, entre otras, para los menores de 16 años. Según el último reporte global de We Are Social, la agencia líder mundial en gestión de social media, las redes sociales mas usadas en el mundo, en millones de usuarios son: Facebook 3.070, YouTube (2.530) y WhatsApp 2.000.
En Bolivia no hay una posición sobre el tema. Y lo último, durante la gestión 2026, el gobierno de Rodrigo Paz ha prohibido el uso de celulares en clases, pero el tema de los “algoritmos asesinos” debe llamarnos a la reflexión en casa, especialmente con nuestros hijos.
Por Roberto Méndez, jefe de carrera de Comunicación-UAGRM

