
A cuatro meses y siete días de gestión del gobierno de Rodrigo Paz, se registraron tres renuncias de autoridades mujeres: la primera fue la directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Margot Ayala; la segunda fue la de la viceministra de Autonomías, Andrea Barrientos; y la tercera es la de la vocera presidencial, Carla Faval.
Las dos primeras renuncias se dieron en medio de conflictos provocados, en el primer caso, por los problemas de la gasolina de mala calidad que fue distribuida y provocó daños en vehículos del transporte público, según denuncias que hicieron los choferes, lo que obligó a Ayala a presentar su renuncia en medio de lágrimas y denuncias de corrupción, en una conferencia de prensa.
La segunda renuncia fue la de Barrientos, quien fue presionada por el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, socio del Gobierno, quien pidió públicamente la renuncia de la autoridad debido a algunos puntos de vista manifestados respecto al proceso autonómico.
A esa posición se sumaron algunos senadores, entre ellos Branko Marinkovic; el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis; y el exgobernador de Beni, Ernesto Suárez, quienes la acusaron de ser centralista y estar en contra de las aspiraciones de ese departamento.
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Barrientos presentó su carta de renuncia la noche del 7 de marzo, horas antes de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, que fue aprovechado para enviar mensajes de salutación por el Gobierno, sin que nadie se pronuncie respecto de la renuncia de la viceministra.
El jefe nacional de la Alianza Unidad, Samuel Doria Medina, valoró la decisión de Barrientos con el argumento de que cometió un error. “Andrea ha cometido un error que ha sido magnificado porque estamos en una etapa electoral, sobre un tema muy sensible como es el 50/50. Yo no creo que haya dicho nada nuevo y demás, pero tal vez no era oportuno hablar de ese tema”, afirmó.
Ayala renunció entre lágrimas, en medio del conflicto por la distribución de gasolina de mala calidad
El 11 de febrero, la directora de la ANH anunció su renuncia al cargo en medio del conflicto por la gasolina de mala calidad, que dañó los vehículos. Los choferes se movilizaron en demanda de soluciones y, a medida que fue creciendo la tensión, exigieron la renuncia de Ayala, quien reconoció que trabajó durante 10 años en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y que fue testigo de muchas irregularidades que no fueron denunciadas oportunamente.
A la exigencia de los choferes se sumaron parlamentarios, quienes cuestionaron su pasado cercano al Movimiento al Socialismo (MAS) y al expresidente Evo Morales.
Ayala denunció que existía una red de corrupción, articulada con periodistas y otros voceros, que se dedicaron a atacarla y denigrarla como persona debido a su intención de “limpiar” la ANH. Debido a esa presión, dijo que “decidió dar un paso al costado para preservar su integridad profesional y personal”.
“Hoy he decidido renunciar a mi cargo como directora ejecutiva de la ANH. Lo hago sin resentimientos, sin ánimo de confrontación y con la paz y la tranquilidad de haber cumplido con mi deber hasta donde me fue posible. Me voy agradecida por la oportunidad de haber servido al país”, afirmó.
La presión de los líderes cruceños logró el alejamiento de Barrientos
Barrientos también enfrentó problemas debido a declaraciones sobre el proceso autonómico y la oferta electoral de Paz, respecto a la distribución de los recursos económicos en un esquema 50/50 entre gobernaciones y municipios.
La exviceministra se refirió a los candidatos a las elecciones subnacionales y puso en duda la entrega de esos recursos, tal como se había planteado durante la campaña electoral para los comicios generales. Esto provocó la protesta de Camacho y otros parlamentarios, cruceños y benianos, quienes pidieron su alejamiento del Gobierno. Sin embargo, Barrientos pidió disculpas por sus declaraciones, lo que ayudó a reducir la tensión.
En una segunda oportunidad, volvió a referirse al tema y señaló que era difícil determinar la duración del proceso autonómico: “dura dos o tres días, cinco semanas o 10 años”, lo que desató el rechazo de autoridades y dirigentes de Santa Cruz.
Finalmente, Barrientos presentó su renuncia al cargo luego de que sus declaraciones sobre la implementación del 50/50 generaran críticas y molestia entre líderes políticos de Santa Cruz y Beni, quienes lo acusaron de centralista.
En su carta de renuncia, aseguró que asumió la función “con profundo sentido de compromiso y vocación de servicio al país” y que su decisión busca preservar el buen desarrollo de la gestión gubernamental.
En medio del silencio del Gobierno de Paz, la exviceministra publicó, en el Día Internacional de la Mujer, un mensaje en el que manifestó: “Cuando una mujer alza la voz, todavía hay quienes tiemblan. Quienes no logran sumar dos más dos y nos llaman incapaces, no aptas, inadecuadas”.
Añadió: “Llegan los golpes, las descalificaciones, los intentos de silenciarnos. Pero muchas ya hemos estado ahí antes. Y déjenme decirlo con absoluta certeza: vienen miles más. No les alcanza la hoguera para tantas”, dice parte de su mensaje.
Faval se aleja tras anunciar la reanudación de relaciones diplomáticas con Chile a nivel de embajadores
Este 17 de marzo, la vocera presidencial, Carla Faval, presentó su carta de renuncia. En la misiva, luego de haber anunciado la reanudación de relaciones entre Bolivia y Chile a nivel de embajadores, aclaró que dicha información fue posteriormente desmentida y atribuida a un error de comunicación.
En un comunicado, Faval explicó que deja el cargo tras haber formado parte del equipo del presidente Rodrigo Paz, a quien agradeció por la confianza depositada y la oportunidad de servir al país. “Ha sido un honor servir a la patria desde este espacio”, escribió.
Señaló que su decisión responde a la convicción de que puede seguir contribuyendo a la gestión pública desde otros ámbitos, manteniendo el mismo compromiso de servicio.
Destacó el trabajo realizado junto al equipo de la Vocería Presidencial, del cual dijo sentirse “tranquila, agradecida y satisfecha”. Adelantó que en los próximos días dará a conocer sus siguientes pasos, aunque no brindó mayores detalles sobre su futuro inmediato.
Algunas voces salieron a respaldar y pedir explicaciones sobre las renuncias
El exviceministro de Participación Popular, Carlos Hugo Molina, salió en defensa de Barrientos y consideró que, en este momento, se necesita debate y argumentación. Quienes conocemos las dificultades de una reforma federal como la que se está proponiendo, llamamos la atención sobre el riesgo de la consigna y del pensamiento único, que, bajo el argumento de un supuesto consenso, impida el disenso, la diferencia y la contradicción, y trate de anular al otro. “Veinte años hemos sufrido ese atropello y no debemos volver a él”, afirmó.
Sostuvo que la descalificación y la condena no han sido democráticas y que no se han escuchado los argumentos. Se impuso el titular. “Quien quiera defenderla señalando acoso político por ser mujer, o atacarla acusándola de centralista, háganlo; pero todos debemos recordar dos cosas: Andrea es la primera derrota de todos en esto de no reconocer y respetar el pensamiento plural. Estoy seguro de que ella deja el cargo, pero no el ejercicio de las ideas que ha practicado siempre”, dijo.
El economista Gonzalo Chávez también se pronunció sobre la renuncia de Barrientos y afirmó que una Bolivia autonómica “no se construye solo con leyes o discursos patrióticos; se construye con algo mucho más escaso: democracia deliberativa, ese viejo arte republicano de discutir ideas sin querer excomulgar al que piensa distinto”.
Temas complejos, como el alcance real de las autonomías o la famosa consigna del “50-50”, que cada quien interpreta según su propia visión política, deberían debatirse tanto en la sociedad civil como dentro del propio Estado.
Después de todo, la diversidad regional, cultural y política no es un problema a corregir, sino un activo nacional. Cuando se aprovecha esa diversidad, el país puede avanzar más lejos; cuando se la aplasta, apenas camina en círculos.
En ese contexto, la renuncia de Andrea Barrientos como viceministra deja un vacío en el debate público. No porque una sola persona cambie el rumbo de la historia —eso ocurre solo en los libros de propaganda—, sino porque cada voz distinta aporta una pieza al rompecabezas democrático. Cuando una de esas piezas desaparece, el debate se vuelve más pobre, más predecible y, sobre todo, más cómodo para quienes ya estaban convencidos antes de empezar la discusión.
Al final, con su salida ocurre algo bastante conocido en la política boliviana: pierde la autonomía de las ideas y gana el centralismo de los convencidos de siempre. Ese centralismo cómodo, donde las ideas ya vienen fichadas, numeradas y alineadas como soldados disciplinados, es lo que denuncia su mensaje.
El vicepresidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Agustín Zambrana, dijo, por su parte, que la renuncia de Faval podría deberse a divisiones o a planteamientos distintos y estratégicos dentro de la vocería o del Gobierno Nacional, pero que se deberá explicar oficialmente lo sucedido.
“Si ella dio información que no era correcta, se equivocó o no dijo lo correcto, el Gobierno tiene que aclarar si ese fue el motivo de su salida; de lo contrario, ella tendrá que explicar que su intención era plantear un proyecto a nivel de comunicación e información, pero que no fue tomada en cuenta, y aclarar su situación”, señaló.