“Pensé que el edificio se nos venía encima”: el relato de una periodista que sobrevivió a los terremotos en Venezuela


Valentina Gil vivía una jornada cualquiera en Caracas cuando dos violentos teseemotos transformaron en segundos la rutina de millones de venezolanos. Entre edificios que crujían, comunicaciones colapsadas y el temor de no volver a ver a su familia, la periodista contó cómo experimentó una de las jornadas más dramáticas de su vida.

eju.tv / Video: LHP

Todo ocurrió en cuestión de segundos. Valentina Gil estaba en el apartamento de un amigo, en el municipio de Chacao, cuando sintió un leve movimiento que, al principio, creyó que sería uno de los habituales temblores que de vez en cuando sacuden a Caracas. Pero esta vez fue diferente.



“Yo pensé que iba a ser de estos temblores tranquilos… y ahí fue cuando empezó el taca, taca, taca… Todo sonaba, todo crujía. Ahí entendí que era mucho más fuerte de lo que imaginaba”, recordó.

El edificio comenzó a crujir. Las paredes se agrietaban mientras una nube de polvo cubría el ambiente.

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“Escuchaba cómo crujía el edificio, cómo se hacían las grietas en las paredes. Veía que salía mucho humo y pensé que el edificio se estaba cayendo por partes y que el techo nos iba a caer encima”, relató.

La desesperación aumentó porque no podía comunicarse con su familia. Las líneas telefónicas y los servicios de mensajería habían dejado de funcionar.

“Eso me tuvo súper angustiada durante un par de horas porque la comunicación se cayó. No había manera de mandar WhatsApp ni de hacer llamadas”, contó.

En medio del temor, la periodista confesó que por un instante creyó que podía morir.

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“Pensé en toda la gente de la que no me despedí, en mi familia… ves la vida pasar frente a tus ojos”, dijo.

Cuando finalmente logró salir del edificio comprendió la magnitud de la tragedia. “Caí en cuenta de lo que había pasado. Eché mi lloradita… y después tocó ir a reportear”, relató.

Para Valentina el tiempo de duración de ambos seísmos se hizo eterno, porque la salida del edificio no terminaba nunca, cuando estuvo a salvo cayó en cuenta que los eventos adversos duraron mucho menos de lo pensado.

“O sea, yo pensé, para mí el terremoto duró media hora, pero en verdad fue cuestión de segundos. Y claro, al principio sí hubo como un bamboleo. Pero claro, yo me di cuenta del asunto rápido y le dije a mi amigo, está temblando”, relató.

Desde entonces, las réplicas no han dejado de sentirse. Muchos habitantes optaron por dormir en parques, plazas o dentro de sus vehículos, mientras esperan que las autoridades determinen qué edificios siguen siendo seguros.

El testimonio de Valentina Gil resume el drama que viven miles de venezolanos que, de un momento a otro, vieron cambiar su vida por la fuerza de la naturaleza y ahora enfrentan el desafío de reconstruir no solo sus viviendas, sino también la tranquilidad perdida.