Tres mineros muertos en tres días elevan a 86 los fallecidos en Potosí en 2026, por caídas, fallas en equipos y monóxido de carbono 


La minería cooperativista potosina, que representa una fuente de empleo para miles de familias, se desarrolla en condiciones de extrema precariedad.

eju.tv / Video: Radio Fides

La minería cooperativista de Potosí suma tres nuevas víctimas la semana pasada con dos hombres y una mujer que perdieron la vida en distintos accidentes laborales dentro de minas de la región, lo que eleva a 86 el total de fallecidos en lo que va de 2026. Las causas: caídas de hasta 15 metros y fallas en los equipos de ascenso y descenso, entre otros, según reportes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).



El coronel Henry Torrico, director de la FELCC en Potosí, confirmó los tres decesos y detalló los accidentes con un lamentable saldo de 86 fallecidos -76 hombres y 10 mujeres- en los primeros siete meses del año, lo que convierte a la minería potosina en una de las actividades más letales del país.

Archivo.

“Naturaleza del hecho, muerte de persona, lugar del hecho, cooperativa minera Corimayu, sección Primero de Mayo. El fallecido habría descendido por el cuadro en una bota donde faltando 14 metros para llegar a la base cae de la bota logrando precipitarse 14 metros. Causa de muerte, traumatismo cráneo encefálico cerrado secundario a accidente laboral”. En los otros dos casos, ocurridos en la cooperativa Nueva Calamarca, las víctimas también sufrieron caídas fatales cuando el winche se trancó al subir, precipitándose desde alturas de 14 y 15 metros.

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Los accidentes revelan un patrón común: la falla de los sistemas de carga y la ausencia de medidas de seguridad básicas en los pozos mineros. Los guinches, utilizados para arrastrar y levantar cargas pesadas de mineral, se trancan con frecuencia, lo que obliga a los trabajadores a maniobras de riesgo en alturas peligrosas.

La minería cooperativista potosina, que representa una fuente de empleo para miles de familias, se desarrolla en condiciones de extrema precariedad. Los equipos de protección y los mecanismos de seguridad son, en muchos casos, insuficientes o inexistentes, mientras que las cooperativas operan con recursos limitados que dificultan la inversión en infraestructura segura. Las autoridades han señalado que la fiscalización es débil y que los controles no logran frenar la recurrencia de estos accidentes mortales.

Cada caída, cada guinche que falla, cada inhalación de gas tóxico no solo arrebata una vida, sino que deja a familias sin sustento. Mientras los cuerpos de los mineros son rescatados de los pozos, el resto de los trabajadores sigue descendiendo a la misma oscuridad, con la misma maquinaria y el mismo riesgo, esperando que la próxima víctima no sea uno de los ellos.