Un equipo de arqueólogos de la Universidad Hebraica anunció ayer el descubrimiento de la inscripción más antigua hallada hasta ahora. Se trata de un fragmento de arcilla de 3400 años de antigüedad, encontrado en la Ciudad Santa. El fragmento, de apenas 2 por 2,8 centímetros, está escrito en acadio cuneiforme, idioma utilizado en los mensajes diplomáticos de la época. Para el equipo, es un testimonio de la importancia que la ciudad tenía ya en la Edad de Bronce. La diminuta tablilla fue encontrada en la parte oriental de la ciudad de Jerusalén. El fragmento es demasiado pequeño como para poder descifrar una frase entera.
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