Efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) asestaron ayer un duro golpe a las mafias del narcotráfico que operan en el país, con el descubrimiento de un gigantesco laboratorio de refinación de cocaína, el decomiso de gran cantidad de droga y precursores y la captura de tres colombianos y un boliviano. La factoría estaba enclavada en la zona denominada Moroquillo, a 50 kilómetros de la carretera, en una zona de difícil acceso en plena serranía del municipio de Cabezas (provincia Cordillera), a poco más de 180 kilómetros de esta capital. En el lugar, al que se llega cruzando el río Moroco y subiendo y bajando por cuestas bastante pronunciadas, se descubrieron motores generadores de electricidad, hornos de microondas, prensas y un secador de droga de alta tecnología, además de precursores en gran cantidad. En el sitio se contabilizó al menos 70 turriles metálicos y plásticos, además de nueve tanques de agua de 500 litros cada uno y varias docenas de bolsas con diferentes elementos químicos utilizados para refinar el clorhidrato de cocaína y obtener droga de alta pureza (cristal). Durante el operativo, que comenzó la madrugada de ayer, se detuvo a tres colombianos y a un boliviano, pero por la cantidad de colchones y la ropa que se encontraba secando en el lugar, se deduce que al menos unas 15 personas ocupaban el campamento, entre hombres y mujeres. Los moradores incluso contaban con una cancha de fútbol en el ingreso al campamento y una batería de baños con duchas. Otros elementos que llamaron la atención fueron la gran cantidad de municiones hallada (de calibre mayor), los modernos equipos de comunicación y un vehículo de doble tracción. Del lugar salió recién un gran cargamento El fiscal Iván Ortiz, que acompañó el operativo en Moroquillo, indicó que por la cantidad de embalajes hallados se calcula que del laboratorio recién salió un cargamento de cocaína de alta pureza de al menos 200 kilogramos. El jefe del operativo, mayor Beimar Rojas, informó de que personal de la Felcn rastrilla la zona en procura del resto de la banda, mientras se evalúa la cantidad exacta de precursores líquidos y sólidos, para establecer cuánta droga se producía en el lugar. Por el tamaño del campamento y la cantidad de precursores encontrados se sospecha de que la factoría venía funcionando ya hace varios meses, pero no se ha cuantificado su capacidad de producción de ‘cristal’.
Fuente: Gigavisión, El Deber
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