Daniel Vacaflores*El 19 de abril de 2016 la Agencia de Noticias Fides (ANF) sacó el artículo “New York Times emite reportaje sobre trabajo infantil en Bolivia”, el cual fue reproducido masivamente en los diferentes periódicos de la prensa nacional. Es mi opinión que este artículo es marcadamente negativo hacia los avances logrados por el movimiento de Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores (NATs) de Bolivia.El tema central tanto del documental como de la nota de prensa es la reducción de la edad mínima laboral en Bolivia de 14 a 12 o incluso 10 años de edad. Se presentan tres aspectos fundamentales como base en la discusión: primero que esta norma contradice la normativa internacional de protección a la niñez y que en consecuencia es negativa; segundo que el trabajo perjudica, si no imposibilita, el derecho a la educación; y tercero (como única justificación) que el trabajo infantil estaría enraizado en la cultura andina.Personalmente me parece que el debate en torno a la realidad NAT se muestra incapaz de asir el tema central del asunto: El trabajo infantil no es un problema cultural, no es que está enraizado en nuestra cultura. Tampoco se trata de que se esté vulnerando un convenio internacional, sino que debería enfocarse en resolver la situación de una manera integral y a largo plazo.El dilema es en realidad bastante simple: el trabajo infantil existe en toda su dureza, independientemente de lo que nosotros queramos o creamos. Luego de un reconocimiento inicial a mediados del siglo XX, la prohibición nunca ha servido para resolver esta situación. De hecho (tal como ha sido demostrado**) ilegaliza y clandestiniza a los NATs, incrementando su vulnerabilidad y su riesgo a la explotación laboral infantil.El reconocimiento oficial de la existencia de trabajadores menores de 14 años de edad es festejada por los NATs como un gran éxito de su movimiento para poder lograr una protección efectiva de parte del Estado.En Bolivia (y Latinoamérica) se ha presentado un fenómeno social sin precedentes: las niñas y niños trabajadores están organizados y luchando por sus derechos. Los NATs saben cuál es su realidad: su trabajo es su única posibilidad real de satisfacer sus derechos a seguridad, educación, un nivel aceptable de vida y dignidad. Ni el Estado ni la OIT son, ni nunca fueron, capaces de asegurarles el acceso a estos derechos fundamentales. Y es en este mismo sentido que ahora exigen el respeto a su derecho humano al trabajo como medio de acceso a sus demás derechos fundamentales. Y la OIT se muestra incapaz de entender eso.Me parece un asunto de equidad fundamental que las instituciones que pretenden proteger a los NATs tomen muy en cuenta y muy en serio sus opiniones y exigencias. Pero cuando los NATs se levantan en su contra creo que es hora de repensar el camino que están tomando.*Antropólogo social y colaborador voluntario de la OINATs, la rama tarijeña de la UNATSBO, el movimiento NAT en Bolivia. Sin embargo no pretendo hablar con la voz de los NATs, aunque estos están al tanto de esta nota de opinión.**Estudio exploratorio “Situación y perspectivas laborales de niño/as y adolescentes trabajadores (NATs) en la ciudad de Tarija”, 2014, Brücke – Le Pont/OINATs, páginas 11-15. También vale la pena revisar las argumentaciones de los movimientos NATs en Bolivia que insisten en el mismo tema (por ejemplo: Texto de la propuesta de la UNATSBO al proyecto de Ley de Código NNA).