A una semana del terremoto: misión boliviana ayuda a las familias venezolanas a recuperar a sus seres queridos


El contingente boliviano de búsqueda y rescate trabaja en La Guaira, donde la emergencia ha entrado en una nueva etapa. Aunque la búsqueda de sobrevivientes continúa cuando existen indicios, la principal misión es recuperar a las víctimas para que sus familias puedan despedirse de ellas con dignidad.

eju.tv / Video: BTV

Siete días después del terremoto que devastó parte del norte de Venezuela, el silencio comenzó a reemplazar el bullicio de las primeras horas de la emergencia. Donde antes predominaban las carreras contrarreloj para encontrar sobrevivientes, hoy permanecen decenas de familias que aguardan, con la misma esperanza, la recuperación de sus seres queridos atrapados bajo los escombros.



En ese escenario desarrolla su labor el contingente boliviano de búsqueda y rescate, desplegado por el Estado Plurinacional de Bolivia como parte de la misión internacional de asistencia humanitaria. Integrada por especialistas de la Unidad Militar de Emergencias y Ecología (UMEE) del Ejército de Bolivia y del Grupo de Búsqueda, Salvamento y Rescate de la Fuerza Aérea Boliviana (SAR-FAB), la brigada participa en las operaciones que continúan desarrollándose en el estado de La Guaira, una de las zonas más golpeadas por el desastre.

Aunque las labores de búsqueda de sobrevivientes no se han detenido y se activan cada vez que existe un indicio, el paso de los días ha cambiado la naturaleza de la misión. Hoy, gran parte del esfuerzo está concentrado en recuperar a las víctimas que permanecen bajo las estructuras colapsadas para que sus familias puedan brindarles una despedida digna.

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«Es muy difícil encontrar personas con vida por la cantidad de tiempo que ha pasado. Sin embargo, cada operación mantiene el mismo nivel de compromiso, porque detrás de cada edificio colapsado hay familias esperando una respuesta. Recuperar a una víctima también es una forma de aliviar el dolor de quienes permanecen aquí desde hace días», explicó el comandante de la misión boliviana, teniente coronel Carlos Echalar Olmos, en entrevistas concedidas a Bolivia TV y Red Uno.

El oficial señaló que cada intervención comienza con una evaluación técnica de las estructuras afectadas para minimizar los riesgos del personal de rescate. Solo después de verificar la estabilidad del área se inicia la remoción de escombros mediante maquinaria pesada, cámaras de inspección, herramientas especializadas y protocolos internacionales propios de las operaciones de búsqueda y rescate urbano (USAR).

Durante los primeros días de la misión, la brigada boliviana participó junto a equipos internacionales en la verificación de posibles señales de vida detectadas en edificios colapsados. Sin embargo, tras las inspecciones técnicas, esas alertas fueron descartadas, por lo que las operaciones evolucionaron hacia la recuperación de víctimas, una etapa igualmente compleja desde el punto de vista operativo y profundamente sensible en el plano humano.

El grupo de rescatistas bolivianos en acción. Foto: FFAA

Para Echalar, el mayor desafío de la misión no está únicamente en las condiciones del terreno, sino en el contacto permanente con las familias que permanecen junto a los edificios derrumbados.

«Muchas personas están prácticamente durmiendo al pie de los edificios esperando que podamos recuperar los cuerpos de sus familiares. Nadie se resigna a perder a un ser querido de esta manera. Nos toca acompañarlos con respeto, con empatía y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para devolverles esa posibilidad de despedirse», manifestó.

El comandante reconoció que vivir la tragedia desde el lugar de los hechos deja una marca difícil de olvidar. «Ver esta tragedia en persona es completamente diferente. Parece una película, pero aquí escuchamos historias de familias que, en cuestión de minutos, lo perdieron todo. Esa realidad nos recuerda por qué nuestra misión no es solamente técnica; también es profundamente humana», reflexionó.

Además del despliegue del contingente especializado, Bolivia envió más de seis toneladas de ayuda humanitaria destinadas a las familias afectadas por el terremoto. Las operaciones continúan en La Guaira y los rescatistas bolivianos mantienen su compromiso de apoyar cada misión asignada. Aun cuando la esperanza de encontrar sobrevivientes disminuye con el paso del tiempo, devolver a una familia la posibilidad de despedirse de un ser querido constituye también una forma de salvar la dignidad en medio de la tragedia.