Experto alerta sobre ‘Súper Niño’ con sequía extrema en Potosí e incendios en la Amazonía


El investigador fue enfático al advertir que las medidas estructurales para enfrentar la falta de agua llegan con poco margen de acción una vez que el fenómeno ya está instalado, por lo que insistió en la necesidad de una estrategia preventiva que involucre a todos los niveles del Estado y a los sectores productivos.

eju.tv / Video: Radio Fides

El posible desarrollo de un ‘Súper Niño’ en el Pacífico podría desencadenar un escenario crítico para Bolivia, con sequías de niveles catastróficos en Potosí y un alto riesgo de incendios forestales en la Amazonía, advirtió el investigador Jorge Molina, docente del Instituto de Hidráulica e Hidrología de la UMSA, quien señaló que la capacidad de respuesta del país frente al fenómeno será el principal desafío ante un evento que los modelos climáticos ya anticipan con anomalías de temperatura superiores a los dos grados centígrados.



«El problema con Potosí es que ahí es donde se manifiestan las sequías más fuertes, podrían llegar a ser hasta catastróficas. En los llanos amazónicos generalmente no hay sequía en diciembre, enero, febrero, que es el núcleo de la temporada de lluvias, pero sí puede haber sequía antes, o sea en septiembre, octubre, noviembre. La combinación de sequía en octubre, noviembre, septiembre, octubre, noviembre, con altas temperaturas crea las condiciones favorables para los incendios, para que se propaguen los incendios, repito, en el Amazonas,» explicó el especialista durante una entrevista con Radio Fides.

Bombeiros combatem o fogo em Robore, na província de Santa Cruz, na Bolívia — Foto: Divulgação/Ministério Defesa Bolívia

El investigador precisó que el impacto del fenómeno no será uniforme en todo el territorio y que los modelos climáticos muestran una rápida evolución del evento, con alta probabilidad de que la anomalía de temperatura del Pacífico supere los dos grados, lo que clasificaría al fenómeno como un ‘Súper Niño’. Molina recordó que eventos anteriores, como la crecida histórica del río Piraí en 1983 asociada a un periodo posterior a El Niño, dejaron consecuencias extremas que aún no se han dimensionado con precisión, aunque se estima que entre 200 y 800 personas perdieron la vida en esa ocasión.

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El experto cuestionó las debilidades del país en materia de prevención y urgió a actuar antes del periodo de mayor intensidad del fenómeno, que se prevé entre septiembre y noviembre, que coinciden con la época seca en el oriente boliviano.

Entre las prioridades, Molina planteó el monitoreo permanente de embalses, el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana y la mejora en la comunicación con productores agrícolas para que puedan ajustar ciclos de siembra y optar por variedades resistentes a la sequía, en lugar de esperar a que el agua falte para recién reaccionar.

El investigador fue enfático al advertir que las medidas estructurales para enfrentar la falta de agua llegan con poco margen de acción una vez que el fenómeno ya está instalado, por lo que insistió en la necesidad de una estrategia preventiva que involucre a todos los niveles del Estado y a los sectores productivos. Con el avance del ‘Súper Niño’ como una posibilidad cada vez más real, Bolivia enfrenta un escenario que exige decisiones inmediatas para mitigar los impactos en las regiones más vulnerables, donde la sequía y el fuego podrían dejar una huella profunda si no se actúa a tiempo.