Gálvez sostiene que los bloqueos buscaban forzar un estado de excepción para provocar un quiebre democrático


El vocero presidencial afirma que los sectores movilizados pretendían empujar al Gobierno a una respuesta anticipada para generar enfrentamientos y víctimas fatales. Defiende la decisión de priorizar el diálogo durante varias semanas y asegura que el objetivo final era romper el orden constitucional.

eju.tv / Video: LHP

El vocero presidencial, José Luis Gálvez, sostuvo que los bloqueos y movilizaciones que mantuvieron al país en conflicto durante más de siete semanas tenían como objetivo provocar una declaratoria anticipada de estado de excepción para generar enfrentamientos, víctimas fatales y un escenario de ruptura democrática.



Durante una entrevista en el programa La Hora Pico de eju.tv, Gálvez afirmó que el Gobierno identificó desde las primeras semanas que las movilizaciones habían superado el ámbito de las reivindicaciones sectoriales y respondían a una estrategia política orientada a desestabilizar al Ejecutivo.

“Estaba muy claro que no tenía ninguna motivación sectorial y de reivindicación, sino un interés estrictamente político”, afirmó.

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Según la autoridad, el análisis realizado por el Gobierno permitió establecer que detrás de las protestas existía una estructura orientada a generar movilizaciones masivas y aumentar progresivamente los niveles de confrontación.

“Su ruta crítica partía por exacerbar los ánimos de la gente, habían cooptado organizaciones sociales, se habían inmiscuido en medio de una serie de sindicatos y organizaciones vecinales y otros y que con puras mentiras y engaños habían estructurado ya un esquema como para que se den manifestaciones muy masivas”, sostuvo.

Gálvez afirmó que el objetivo final era provocar una reacción estatal que derivara en hechos de violencia. “¿Cuál era su plan? Salir a la calle y que de inmediato el gobierno legítimo, con seis meses de ejercicio, lanzara un estado de excepción o un estado de sitio y provocar muerte, derramamiento de sangre y así alimentar todo ese movimiento hasta romper el orden democrático”, señaló.

En ese contexto, justificó la decisión del Ejecutivo de no recurrir de manera inmediata a medidas extraordinarias, pese a las presiones que existían desde distintos sectores de la población. “Fue una decisión difícil”, afirmó.

Jorge Robles, José Luis Gálvez y María Belén Mendivil. Foto: captura de pantalla. Foto: LHP

El vocero explicó que la estrategia gubernamental consistió en priorizar el diálogo y diferenciar a los sectores con demandas sociales de quienes, según su versión, impulsaban una agenda política de confrontación.

“La decisión política de priorizar el diálogo, de separar a la gente que estaba siendo usada de aquellos políticos que tenían una agenda predeterminada y violenta, fue una decisión difícil”, manifestó.

Asimismo, reconoció que la determinación tuvo costos políticos para el Gobierno, pero aseguró que se mantuvo porque el objetivo principal era evitar más víctimas y preservar la estabilidad institucional. “Sabíamos que tenía un costo político, pero había que hacerlo por priorizar la vida y por la responsabilidad de resguardar la democracia”, sostuvo.

Para Gálvez, el desenlace del conflicto demuestra que la estrategia permitió preservar el orden constitucional y evitar una escalada mayor de violencia. “Era un derrocamiento, era un golpe de Estado”, afirmó al referirse a los objetivos que, según el vocero, perseguían los sectores que promovieron las movilizaciones.

El funcionario gubernamental aseguró finalmente que el país tiene ahora la oportunidad de avanzar hacia una etapa de reconstrucción y fortalecimiento democrático tras el levantamiento de los bloqueos.

“Tenemos una democracia en pie, no se negoció más allá de la Constitución y las leyes”, concluyó.