El ministro Lupo consideró que la población no soporta más tiempo la asfixia de las carreteras cerradas

El conflicto que golpea a Bolivia desde hace 49 días está llegando a sus “días finales” y deberá “resolverse de una u otra manera” para, de inmediato, empezar a trabajar en la recuperación de la economía sobre la base del nuevo modelo económico, aseguró el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo.
“Estamos llegando a los días finales de este lamentable episodio, porque de una u otra forma debe resolverse. Debe resolverse porque el daño económico es gigantesco; el daño social, el daño político y el desgaste de la familia boliviana han sido tremendos”, afirmó en el marco del diálogo con la Central Obrera Boliviana (COB).
La continuidad de ese proceso está supeditada a la liberación de los detenidos durante las movilizaciones, condición puesta por la dirigencia de Mario Argollo. Hasta la noche de este jueves, no se conocía la fecha ni la hora para retomar el encuentro, aunque el Gobierno cifra su confianza en un pronto acuerdo que levante las medidas de presión.
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Sin embargo, la COB es solo uno de los actores de la medida de presión. Los campesinos y grupos afines a Evo Morales también forman parte de la protesta y se muestran más radicales, ya que insisten en mantener los bloqueos y exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz; no obstante, el miércoles los campesinos se abrieron al diálogo tras enviar un pliego petitorio al Ejecutivo.
Lupo consideró que la población no soporta más tiempo la asfixia de las carreteras cerradas, por lo que afirmó que la extrema medida de presión está al límite.
Las devastadoras consecuencias económicas de las protestas calculan pérdidas por encima de los $us 2.500 millones hasta hace una semana, a las que se suman los costos sociales y políticos. Paz tiene en sus manos la posibilidad de recurrir a un estado de excepción, alternativa que dejó como una de sus últimas opciones para enfrentar el conflicto que exige su dimisión.
“Este es un costo para todos. Es un costo político, social y económico; es un costo político muy grande para el Gobierno, del cual obviamente vamos a salir adelante. Vamos a recuperar la economía, vamos a ponerla de pie nuevamente y vamos a poder trabajar en el modelo que Bolivia necesita y en el cambio necesario”, afirmó en la red Bolivisión.