«Hasta en la cárcel tienen agua, comida, techo y cobijas, estamos secuestrados», relata chofer parado hace 43 días


En Sayari, a 90 kilómetros de Cochabamba, 250 transportistas quedaron retenidos entre rocas y vías dinamitadas por los bloqueadores, que se aseguraron de impedir que escapen del lugar.

eju.tv / Video: Unitel

Cuando los bloqueos comenzaban a instalarse en el país, Fernando Herbas salió de Iquique con un tractocamión de 30 metros y una maquinaria de 26 toneladas que debía trasladar a Cochabamba. Las medidas de presión recrudecieron, pasó por Colchane, llegó a Pisiga, avanzó hasta Oruro y, 43 días después, quedó a 90 kilómetros de su destino. Junto a otros 250 transportistas que cubren esa ruta, quedó secuestrado entre los cortes de rutas.



«Los bloqueadores han dinamitado el cerro, la carretera está con piedras enormes, se han asegurado de que nosotros no salgamos de aquí; hasta en la cárcel tienen agua, comida, techo y cobijas; no tenemos qué comer, entiendan, den un paso humanitario por lo menos para que lleguemos a Cochabamba y volvamos a casa como podamos, por favor, piedad», relató la mañana de este martes, al borde de las lágrimas.

En ese tramo tomado por los bloqueadores quedaron paradas al menos 250 unidades de motorizados de carga pesada. Entre sus conductores hay personas de la tercera edad con enfermedades de base y hasta familias con niños.

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«No tenemos agua potable, consumimos agua de un río, las tiendas han quedado desabastecidas porque somos 250 choferes de camiones, tengo un compañero que está con su esposa y su niña de cuatro años, imagínese, ya no sabemos qué hacer, no dejan pasar ni motos, piden carnet, no nos dejan utilizar el celular, estamos prácticamente secuestrados», describió.

Pese a los 43 días de secuestro, Fernando se siente afortunado. Hoy desayunará y no tendrá que penar con su mercadería como sucede con sus compañeros, quienes llevan carga perecedera; uno de ellos transporta semillas de champiñón que deben mantenerse refrigeradas, pero el diésel escasea y no se puede ni usar la calefacción en la noche, cuando el termómetro marca hasta cinco grados bajo cero.

«Hoy estoy un poco tranquilo porque sé que vamos a desayunar, esa tranquilidad tengo porque sé que con mis compañeros vamos a desayunar, ayer el director del colegio del lugar nos dijo ‘no se preocupen, mañana van a venir todos los alumnos y les van a dar desayunito'», contó el transportista, antes de relatar los daños que los manifestantes se aseguraron hacer a la carretera para que no tengan salida.

«Han dinamitado toda la carretera, está totalmente destrozada toda la carretera, tiene unos huecos tremendos, como si hubieran caído meteoritos en la carretera», señaló Fernando, quien añadió que entre sus compañeros «hay personas mayores, con enfermedades de base, diabetes, presión alta, aquí vienen bloqueadores de otras localidades y no quieren ceder un paso humanitario».

Los transportistas que cubren la ruta a Cochabamba piden la ayuda de las autoridades, el envío de vituallas y la evacuación de los niños y adultos mayores, porque ellos, la gran mayoría, están obligados a continuar como rehenes en medio de ese secuestro.