La RFEF buscaba seleccionador para España sub-19. Y Luis de la Fuente vio su oportunidad, una que sin Iñaki Sáez no hubiera sido posible.
eju.tv / Fuente: EFE, vía El Deber / Video: ESPN
Luis de la Fuente es campeón del mundo. El seleccionador que dio a España su segunda estrella este 19 de julio en el MetLife de Nueva Jersey, 16 años después de la primera, en Sudáfrica 2010. Entonces, el técnico no había empezado a trabajar en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), a la que llegó tras ver un anuncio en el periódico. Un momento que le cambió la vida para siempre. Y también a España.
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Se refugió en su familia, en Bilbao y en su pueblo natal de La Rioja, Haro, en el que ahora el campo de fútbol lleva su nombre. Siguió dentro de la dinámica del fútbol, acudió a entrenamientos, como los de Marcelo Bielsa en el Athletic Club, hasta que una publicación en el periódico cambió su destino.
En principio, la oferta era de tres meses, para clasificarse a la dura Ronda Élite de 2013. Lo consiguió y cayó en semifinales del Europeo ante Francia. Luis de la Fuente se trasladó a la residencia de la RFEF en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, era consciente de que se trataba de su gran oportunidad. Y no la soltó.
En 2015 ganó su primer título. Un Europeo sub-19 con Unai Simón, Rodri y Mikel Merino. Los tres le han acompañado durante su trayectoria hasta este domingo, hasta ser campeones del mundo.
Un camino largo, sin levantar la voz y construyendo su propia historia junto a una generación de jugadores que son más que eso, una “familia” que ha ido construyendo paso a paso. Año a año.
En 2021, con Unai Simón, Eric García, Cucurella, Zubimendi, Mikel Merino, Pedri, Dani Olmo y Oyarzabal lograron la plata en los Juegos Olímpicos de Tokio tras caer en la prórroga ante Brasil.
Una plata valorada internamente en la RFEF, al ser el gran logro de España en unos Juegos Olímpicos desde el oro en Barcelona 92. Ya en 2024 llegó otro oro en París 2024, con Santi Denia como seleccionador.
Luis de la Fuente. Un desconocido para el gran público, lo demuestran los comentarios a la noticia de su ascenso, y un perfil radicalmente opuesto a Luis Enrique. De las tensas ruedas de prensa de la selección española a la calma, la tranquilidad y las bromas.
Luis solo se salió de este guión en el Mundial en los octavos ante Portugal. Una comparecencia de prensa sin una broma, sin Marco Aurelio, sin el panal y las abejas, sin Julio Cesar, sin su miedo a volar en helicóptero… Sabía que era una “final anticipada” y no podían permitirse volverse a España en octavos. Pasado este partido, afloró la tranquilidad y empezó a ganarse el crédito que aún algunos dudaban a pesar de haber sido campeón de la Liga de Naciones en 2023 y de la Eurocopa en 2024.
Partido que fue muestra de orgullo para Luis de la Fuente. Se cumplió su plan, ese que defendió desde que dio la lista de convocados, con tres futbolistas iniciando la concentración lesionados -Lamine Yamal, Nico Williams y Víctor Muñoz- y otros dos tras largas lesiones -Mikel Merino y Fabián Ruiz-.
Lamine Yamal fue indiscutible durante el torneo, tres veces MVP; A Nico Williams solo le cortó la progresión una dura entrada del uruguayo Nico de la Cruz en la última jornada de la fase de grupos; Mikel Merino marcó los goles que le dieron a España la clasificación contra Portugal y Bélgica, en los minutos 91 y 88, respectivamente; y Fabián Ruiz anotó el 1-0 ante Bélgica en el partido en el que Luis de la Fuente le dio la titularidad en detrimento de Pedri.
Un cambio y una decisión difícil que Luis tomó desde la victoria, tras ganar a Portugal. Sus modificaciones en el once titular fueron determinantes: Pedro Porro cerró el Mundial como uno de los mejores laterales derechos del mundo y autor de dos goles, y Álex Baena pasó de las dudas en el Atlético de Madrid a ser indiscutible en la España campeona del mundo.
De las críticas tras el empate a cero ante Cabo Verde a que Rodri, al que Luis de la Fuente siempre defendió de ellas, alzase al cielo de Nueva Jersey la Copa del Mundo.
Un equipo de autor. Marcado por la tranquilidad y la confianza, generada a través de 13 años en concentraciones de diversas categorías. Nadie conoce la materia prima del fútbol español como Luis de la Fuente, nadie confiaba en ellos como él. «¿Mi secreto? Son los mejores».
Confianza ciega en sus jugadores y una norma por encima del resto: “Quiero buenas personas”. La máxima que rige el día a día de la selección española y que ha creado una “familia” que tiene a Luis de la Fuente como su «padre» y que desde este domingo 19 de julio también es campeona del mundo.
