Pando exige cárcel para el espía de Paz y advierte que el caso es una amenaza a la seguridad del Estado


La revelación de que las comunicaciones del presidente Paz fueron intervenidas plantea interrogantes sobre los sistemas de seguridad del Palacio de Gobierno y la posibilidad de que otros funcionarios de alto nivel hayan sido espiados.

eju.tv / Video: DTV

La periodista Amalia Pando calificó hoy (04) como una «amenaza a la seguridad del Estado» la interceptación de las comunicaciones del presidente Rodrigo Paz, luego de que el vicepresidente Edmand Lara presentara un audio que atribuye a una conversación entre el mandatario y el asesor político Fernando Cerimedo. En su programa Cabildeo, la comunicadora fue tajante al exigir que se identifique y sancione a los responsables del espionaje, al advertir que el hecho revela la existencia de un actor externo al Gobierno que vigila y graba las conversaciones del Ejecutivo.



«El que pinchó el teléfono del presidente, hay que meterlo a la cárcel. Es muy grave la constatación del espionaje en el país. No es del Gobierno a la oposición, que eso era de todos los días en anteriores gobiernos (del MAS). No es de un sector de la policía, algo, la fiscalía. Alguien fuera del Gobierno espiando al Gobierno es la cosa más extraña y más peligrosa que uno pueda imaginar», enfatizó la periodista, al remarcar la singularidad del caso en la política boliviana.

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La difusión del audio, presentado por Lara días atrás desató una crisis institucional. El vicepresidente afirmó que la grabación muestra a Cerimedo dando instrucciones al presidente Paz sobre el manejo del estado de excepción y la estrategia mediática del Gobierno, y aseguró que existen más conversaciones grabadas que podrían salir a la luz. Sin embargo, la fuente que entregó el material habría solicitado protección a la Fiscalía, temiendo por su vida, lo que añade un componente de riesgo a la filtración.

La oposición y sectores políticos han exigido pericias técnicas para verificar la autenticidad del audio, mientras el Gobierno aún no se pronunció oficialmente sobre la veracidad del material.

La revelación de que las comunicaciones del presidente Paz fueron intervenidas plantea interrogantes sobre los sistemas de seguridad del Palacio de Gobierno y la posibilidad de que otros funcionarios de alto nivel hayan sido espiados.

Para Pando, el hecho es «extraño y peligroso» porque no se trata de un caso de espionaje estatal contra la oposición —práctica común en gobiernos anteriores— sino de un actor externo que opera al margen de las instituciones, lo que convierte el caso en un desafío para la seguridad nacional y para la credibilidad del propio Gobierno.