Los repartidores de garrafas de gas exigen un incremento del valor del producto o una compensación porque con la subida del diésel se redujo su comisión de ventas.

Los distribuidores de garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) paralizaron este jueves el servicio porque instalaron una protesta en puertas de la Planta de Almacenaje de YPFB en Senkata, donde exigen el incremento de su comisión por la venta del carburante.
«Tenemos el reclamo de todos los distribuidores de GLP, estamos en emergencia porque ha subido el diésel y no nos alcanza para cubrir nuestros gastos, tendría que subir el precio del producto, las empresas tendrían que aumentar o el Gobierno, pero algo tenemos que hacer porque ya no alcanza la comisión», declaró el representante del sector, Félix Quispe.
Con el levantamiento de la subvención al diésel, los repartidores de garrafas aseguran que su margen de ganancia se vio afectado y que la comisión por la venta de las garrafas de GLP debe incrementarse para compensar esa pérdida.
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«Esperamos una respuesta sobre la subida del diésel porque ya no cubrimos los gastos operativos, trabajamos al día, por hoy no estamos saliendo, si salimos el viernes dependerá de las autoridades», agregó el distribuidor del producto.
En las ciudades de La Paz y El Alto operan 30 empresas distribuidoras de garrafas de GLP, cuyos trabajadores piden que se aumente el precio del producto al consumidor o exista una compensación de parte del Gobierno.
«Como distribuidores de GLP queremos una respuesta porque estamos golpeados económicamente», lamentó Quispe, junto a varios de los distribuidores de garrafas que hoy no saldrán a vender el producto en la sede de gobierno.